
Hace unas semanas atrás estuve haciendo unos arreglos en el depa; como todos saben Lima tiene el gran problema de la humedad la cual golpea de manera muy dura las paredes de las viviendas, y mas aun cuando el #&%$%$# del albañil puso mezcla pobre a la hora de realizar el tartajeo, los resultados se ven años después y por consiguiente comienzan los resfríos, alergias y demás enfermedades respiratorias que casi la gran mayoría de los que habitamos en este paraíso a punto de salir del subdesarrollo denominado Lima sufrimos….
En fin, dispuesto a reparar el mal de la humedad decidí hacer una visita sabatina a una de esos pequeños retail’s ferreteros que han inundado la ciudad y que nos hacen la vida mas fácil (se encuentra de todo desde un clavo hasta una cama con acompañante y ropero con ropa usadita incluida jajaja) y comprar los materiales necesarios para que un especialista solucione el problema en mención. Para esto el Arq. (“el maestro zapatón” como le decimos en casa) que es la única persona autorizada de las obras civiles en mi depa, me había elaborado una lista de unos 50 ítems con los cuales debía regresar para que el lleve a cabo su misión de erradicar la humedad.
Como siempre que voy a estos Retail´s y que me hacen recordar que Lima cada vez trata de asemejarse a una ciudad calurosa en las costas del atlántico donde llegan hordas de latinos de forma legal e ilegal para cumplir su sueño en el nórdico país americano (¿?), procedí a comenzar el recorrido por la zona de jardinería donde hay una pequeña área destinada a los aficionados a la cocina y donde se encuentran las diez mil parrillas habidas y por haber con gas, sin gas, con carbón, con piedra volcánica, con leña con kerosene etc, etc, etc, Una vez mas revisaba yo uno a uno los artículos y en mi mente saltaban las maravillas y mil recetas que se podrían hacer, carnes de res, pescado, ave, cerdo (claro después pensaba en que tiempo voy a hacer todo esto; si siempre como fuera de casa??? Y más aun quien lo va a comer si la mayoría de gente siempre esta a dieta!!!!).
Siguiendo mi recorrido y pensando en que todos esos aparatos deberían estar en mi patio parrillero (lugar en mi depa en el cual armo tremenda juerga hasta altas horas de la mañana con el consiguiente malestar de mis vecinos), me percate que junto a una parrilla que parecía mas una cocina industrial con mil accesorios puertas niveles válvulas mangueras, había un aparatejo de forma simple y cilíndrica de color serio (ósea negro) que no ocupaba ni la décima parte de la mega parrilla, que incluso tenia un mega precio, tal fue mi atención que inmediatamente solicite la “asesoría” de un ejecutivo comercial quien procedió muy gentilmente a explicarme las mil bondades del aparatejo, cuyo nombre científico es “Cilindro para ahumar”.
Después de escuchar las maravillas que el aparatejo brindaba quedando en un estado perplejo de asombro sabiendo que un aparato tan simple pudiera hacer tanto, y sin darme cuenta -ya que creo entre en un estado de levitación gastronomica- estaba yo parado frente a la caja con el famoso “Cilindro para ahumar” dispuesto a llevarlo a casa y gozar de sus bondades, explicadas claramente en 2 manuales traducidos a los idiomas mas raros del planeta.
Repentinamente el paseo sabatino acabo en casa. Yo tirado en el suelo con mi caja de herramientas (Otra de mis aficiones inconclusas pero será motivo de otro blog) armando el famoso “Cilindro para ahumar” y en mi cabeza rondando mil preguntas, las cuales no terminaban de abrirme cada vez mas el apetito.
60 minutos después el “Cilindro para ahumar” estaba listo para hacer su primera aparición en escena; luego de admirarlo por algunos minutos y verificar que cada tornillo estuviera bien ajustado, procedí a leer algunas de las formas de cocción que habían para los diferentes alimentos y OH gran sorpresa!!!, según el manual la carne mas rápida de hacer (carne de pescado por supuesto) y en una cantidad de 1 Lbs. (2.2 klg.) Se demoraba 4 horas!!!!! Ósea para almorzar había que comenzar a las 8 de la mañana a prepararla, pero esto no dejo que yo siga admirando la alta ingeniería con que había sido concebido mi nuevo juguete culinario.
Decidí esa misma noche probar el Cilindro para ahumar, y para no caer solo en la desgracia y ser burla por muchos días de algunos incrédulos, decidí que la pena la debía compartir con algunos actores, así que procedí a llamar a mi entrañables amigos Jorge Tejada (persona de la cual siempre disfruto su conversación) y Ernesto Noriega (científico dedicado últimamente a descubrir por que la cerveza embriaga tan rápido) y hacer de la noche sabatina de una noche de cilindrada.
Después de hacer el preámbulo y presentarles a mis eventuales compañeros de juerga el nuevo utensilio de cocina, procedimos a realizar una escala técnica en la bodeguita que ahora tengo a una cuadra de mi depa y procedimos a “tirar” al barril una costilla de res cubierta con culantro, hierba buena, y perejil, hierbas con las cuales aromatizamos la carne, a ella se sumaron dos pollos marinados (uno con aderezo criollo y otro con salsa BBQ), y acompañaban varios chorizos de diversos sabores (de los que prepara la carnicería de TITO).
Después de unas horas (3 exactamente) y miles de preocupaciones, strees pre culinario, y comentarios sarcásticos como “Tienes el numero de KFC a la mano”, el cilindro nos entrego hizo la primera entrega: los pollos que estaban en el nivel superior se habían cocido de una forma uniforme, mantenían un color dorado que abría el sentido de la vista y el aroma entre leña, y suaves aromas de hierbas era un manjar en la mente, no necesitamos usar utensilios para cortarlo ya que la suavidad obtenida era perfecta.
La segunda entrega 15 minutos después de haber devorado los pollos, fue una carne muy suave, desgrasada casi en su totalidad (al parecer el tipo de cocción hace que se desprenda la mayor cantidad de grasa la cual se aloja en un recipiente diferente a donde se cocina las carnes) y con un sabor y aroma a leña que se dejaba sentir en la boca, realmente el cilindro se porto como los grandes, tal es así que decidimos darle un nombre mas cristiano y lo bautizamos como el “Zambito” acto que apadrinaron don Ernesto Noriega y Sra. entre Piscos Sour’s preparados con Pisco puro (esto para envidia de aquellos que están fuera del Perú) y limones frescos -que no crecen en otra latitud del mundo- mas cervecita cuzqueña y muchas anécdotas alrededor del “Zambito” hicimos que la reunión se prolongará hasta altas horas de la madrugada….
Dos enseñanzas me deja esta experiencia cilindrica, la primera es que la carne al cilindro realmente tiene un sabor maravilloso -se los recomiendo- no deja esa pesadez que nos deja la parrilla (sin desmerecerla, ni comprarla) cuando se ingiere de noche y el aroma despierta el apetito de cualquiera (incluso el de los vecinos; pobre de ellos) y la otra y más importante es que si van a comprar materiales para reparar una pared, no se distraigan comprando cilindros barriles etc., les aseguro que su familia se los agradecerá….
Si alguien se pregunta por la pared motivo principal de esta historia, ahí sigue en su lugar y no se ha movido…
Nos leemos.
En fin, dispuesto a reparar el mal de la humedad decidí hacer una visita sabatina a una de esos pequeños retail’s ferreteros que han inundado la ciudad y que nos hacen la vida mas fácil (se encuentra de todo desde un clavo hasta una cama con acompañante y ropero con ropa usadita incluida jajaja) y comprar los materiales necesarios para que un especialista solucione el problema en mención. Para esto el Arq. (“el maestro zapatón” como le decimos en casa) que es la única persona autorizada de las obras civiles en mi depa, me había elaborado una lista de unos 50 ítems con los cuales debía regresar para que el lleve a cabo su misión de erradicar la humedad.
Como siempre que voy a estos Retail´s y que me hacen recordar que Lima cada vez trata de asemejarse a una ciudad calurosa en las costas del atlántico donde llegan hordas de latinos de forma legal e ilegal para cumplir su sueño en el nórdico país americano (¿?), procedí a comenzar el recorrido por la zona de jardinería donde hay una pequeña área destinada a los aficionados a la cocina y donde se encuentran las diez mil parrillas habidas y por haber con gas, sin gas, con carbón, con piedra volcánica, con leña con kerosene etc, etc, etc, Una vez mas revisaba yo uno a uno los artículos y en mi mente saltaban las maravillas y mil recetas que se podrían hacer, carnes de res, pescado, ave, cerdo (claro después pensaba en que tiempo voy a hacer todo esto; si siempre como fuera de casa??? Y más aun quien lo va a comer si la mayoría de gente siempre esta a dieta!!!!).
Siguiendo mi recorrido y pensando en que todos esos aparatos deberían estar en mi patio parrillero (lugar en mi depa en el cual armo tremenda juerga hasta altas horas de la mañana con el consiguiente malestar de mis vecinos), me percate que junto a una parrilla que parecía mas una cocina industrial con mil accesorios puertas niveles válvulas mangueras, había un aparatejo de forma simple y cilíndrica de color serio (ósea negro) que no ocupaba ni la décima parte de la mega parrilla, que incluso tenia un mega precio, tal fue mi atención que inmediatamente solicite la “asesoría” de un ejecutivo comercial quien procedió muy gentilmente a explicarme las mil bondades del aparatejo, cuyo nombre científico es “Cilindro para ahumar”.
Después de escuchar las maravillas que el aparatejo brindaba quedando en un estado perplejo de asombro sabiendo que un aparato tan simple pudiera hacer tanto, y sin darme cuenta -ya que creo entre en un estado de levitación gastronomica- estaba yo parado frente a la caja con el famoso “Cilindro para ahumar” dispuesto a llevarlo a casa y gozar de sus bondades, explicadas claramente en 2 manuales traducidos a los idiomas mas raros del planeta.
Repentinamente el paseo sabatino acabo en casa. Yo tirado en el suelo con mi caja de herramientas (Otra de mis aficiones inconclusas pero será motivo de otro blog) armando el famoso “Cilindro para ahumar” y en mi cabeza rondando mil preguntas, las cuales no terminaban de abrirme cada vez mas el apetito.
60 minutos después el “Cilindro para ahumar” estaba listo para hacer su primera aparición en escena; luego de admirarlo por algunos minutos y verificar que cada tornillo estuviera bien ajustado, procedí a leer algunas de las formas de cocción que habían para los diferentes alimentos y OH gran sorpresa!!!, según el manual la carne mas rápida de hacer (carne de pescado por supuesto) y en una cantidad de 1 Lbs. (2.2 klg.) Se demoraba 4 horas!!!!! Ósea para almorzar había que comenzar a las 8 de la mañana a prepararla, pero esto no dejo que yo siga admirando la alta ingeniería con que había sido concebido mi nuevo juguete culinario.
Decidí esa misma noche probar el Cilindro para ahumar, y para no caer solo en la desgracia y ser burla por muchos días de algunos incrédulos, decidí que la pena la debía compartir con algunos actores, así que procedí a llamar a mi entrañables amigos Jorge Tejada (persona de la cual siempre disfruto su conversación) y Ernesto Noriega (científico dedicado últimamente a descubrir por que la cerveza embriaga tan rápido) y hacer de la noche sabatina de una noche de cilindrada.
Después de hacer el preámbulo y presentarles a mis eventuales compañeros de juerga el nuevo utensilio de cocina, procedimos a realizar una escala técnica en la bodeguita que ahora tengo a una cuadra de mi depa y procedimos a “tirar” al barril una costilla de res cubierta con culantro, hierba buena, y perejil, hierbas con las cuales aromatizamos la carne, a ella se sumaron dos pollos marinados (uno con aderezo criollo y otro con salsa BBQ), y acompañaban varios chorizos de diversos sabores (de los que prepara la carnicería de TITO).
Después de unas horas (3 exactamente) y miles de preocupaciones, strees pre culinario, y comentarios sarcásticos como “Tienes el numero de KFC a la mano”, el cilindro nos entrego hizo la primera entrega: los pollos que estaban en el nivel superior se habían cocido de una forma uniforme, mantenían un color dorado que abría el sentido de la vista y el aroma entre leña, y suaves aromas de hierbas era un manjar en la mente, no necesitamos usar utensilios para cortarlo ya que la suavidad obtenida era perfecta.
La segunda entrega 15 minutos después de haber devorado los pollos, fue una carne muy suave, desgrasada casi en su totalidad (al parecer el tipo de cocción hace que se desprenda la mayor cantidad de grasa la cual se aloja en un recipiente diferente a donde se cocina las carnes) y con un sabor y aroma a leña que se dejaba sentir en la boca, realmente el cilindro se porto como los grandes, tal es así que decidimos darle un nombre mas cristiano y lo bautizamos como el “Zambito” acto que apadrinaron don Ernesto Noriega y Sra. entre Piscos Sour’s preparados con Pisco puro (esto para envidia de aquellos que están fuera del Perú) y limones frescos -que no crecen en otra latitud del mundo- mas cervecita cuzqueña y muchas anécdotas alrededor del “Zambito” hicimos que la reunión se prolongará hasta altas horas de la madrugada….
Dos enseñanzas me deja esta experiencia cilindrica, la primera es que la carne al cilindro realmente tiene un sabor maravilloso -se los recomiendo- no deja esa pesadez que nos deja la parrilla (sin desmerecerla, ni comprarla) cuando se ingiere de noche y el aroma despierta el apetito de cualquiera (incluso el de los vecinos; pobre de ellos) y la otra y más importante es que si van a comprar materiales para reparar una pared, no se distraigan comprando cilindros barriles etc., les aseguro que su familia se los agradecerá….
Si alguien se pregunta por la pared motivo principal de esta historia, ahí sigue en su lugar y no se ha movido…
Nos leemos.

8 comentarios:
ay! amigo de mi vida jamás morirás de hambre pero tal vez si de un fuerte reumatismo por humedad1 jaja un beso. HILDA MONTOYA
jajaja, TQM
creo que vale la pena distraerse admirando los cilindros si al final se disfruta de tan magnificos potajes....creo que eso tambien te lo va a agrader la familia o los amigos....
Arnaldo
tienes razon
giselle
Daniel,efectivamente la nueva adquisicion se porto como los Dioses, esta diseñada para satisfacer a todos los paladares exquisitos de nuestra localidad,seria bueno repetir ese momento
Un abrazo
Jorge
definitivamente se porto bien para ser su primera vez.No crees_
gigi
La cocina es imaginación, hace unos dias pensaba, que pasa si en el barril (que cocina con vapor y deja el ahumado en las carnes), ponemos una olla de barro,la cual contenga todos los ingrediente de un arroz con pato?. Les dejo ese tip a su paladar, y es muy probable que la proxima reunon en casa hagamos ese experimento!!.
Visiten www.cilindroperuano.com y vean las alternativas existentes... realmente ese cilindro es A1..
saludos amigos
Enrique
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